subscribe: Posts | Comments

DILEMAS MORALES EN EL PRIMER GRADO DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA

0 comments

PRESENTACIÓN

En las circunstancias actuales, cuando están transcurriendo los primeros años del siglo XXI, cuando la sociedad mexicana es convulsionada por las conductas de la clase política, por las posturas y acciones de la sociedad civil, y cuando muchas de las instituciones comienzan a verse obsoletas, es cuando se hace patente la necesidad de fortalecer en los sujetos esos elementos subjetivos que pueden ser fundamentales para la constitución de nuevas instituciones que correspondan a proyectos sociales de largo alcance y, sobre todo, a relaciones de nuevo tipo que, en conjunto, sean la materialización de una nueva sociedad.

Esa es la razón que animó la experiencia que ahora compartimos con ustedes, y que constituyó una exploración de las actitudes y valores presentes en l@s niñ@s de 6 y 7 años de edad que estudian el su primer año en una escuela que se encuentra enclavada en uno de los barrios tradicionales de Iztacalco, en el Distrito Federal.

Afirmar que la experiencia constituyó una exploración nos obliga a establecer la relatividad del enunciado. Los dilemas morales están pensados como estrategia que puede fortalecer los valores de quienes se enfrentan a ellos. Sin embargo, lo que pudo apreciarse es que, en este caso, el dilema moral permitió reconocer actitudes como disposición a…, y no mostró conductas en cuanto prácticas observables. La diferenciación resulta sustancial porque si tomamos la intención como si fuera una práctica realizada estaríamos contribuyendo a confundir las ilusiones con la realidad existente. Sería creer que como Calderón dijo que estaba dispuesto a ganar la Presidencia de manera legítima, eso fue lo que ocurrió.

Que exista disposición es una buena premisa para que se traduzca en conducta. En ese sentido es posible afirmar que la experiencia efectivamente contribuyó a fortalecer lo que se dibujan como valores de tolerancia, solidaridad y dignidad. Los fortaleció en dos sentidos: a) al obligar a lo sujetos (sujetitos) a hacer explícita la convicción que se va construyendo, y b) al asumirla como una convicción compartida, colectiva.

He aquí lo realizado.

EL CONTEXTO

La escuela de referencia resulta pequeña porque los estudiantes ni siquiera se acercan a las 2 centenas. Es una escuela que adoptó desde hace 7 años el Modelo de Tiempo Completo y por eso mismo el 93%[1] de los padres de familia dicen acudir a este centro educativo por el horario, ya que ahí los educando permanecen desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Sí, toda una jornada que, por su duración, nos recuerda las jornadas laborales que consigna como válidas la Ley Federal del Trabajo. No estamos diciendo con esto que la Secretaría de Educación Pública (SEP) esté condicionando desde temprana edad a los estudiantes para soportar jornadas extenuantes de trabajo. Pero podría estar ocurriendo.

En el Modelo de Escuelas de Tiempo Completo, además, resulta obligatorio aplicar el Currículo Basado en Competencias que, casualmente, es producto de la visión productivista de la educación que aspira a formar mano de obra (semi) calificada y que pomposamente llama Capital Humano. Con esto tampoco se quiere decir que la SEP haya renunciado a la educación de los ciudadanos para dedicarse a evitar la construcción de conocimiento por los estudiantes, y a fomentar valores cargados de individualismo que impidan la acción colectiva de los futuros trabajadores. Pero también podría estar ocurriendo.

Si a las dos características anteriores agregamos que a esta escuela (podría decirse que a estas escuelas) acuden fundamentalmente hijos de trabajadores no calificados, trabajadores eventuales, y muchas veces trabajadores desocupados, podría estar ocurriendo que precisamente a este sector esté destinada la educación más neoliberal (por su forma y por su contenido) de la parte escolarizada.

En el grupo que nos ocupa coexisten 26 jovencit@s. Ninguno tiene padres con estudios profesionales. Varios argumentan todos los días no tener dinero para pagar la comida que sus hijos deberían consumir y que en la escuela tiene un costo de $15.00, por lo que piden prestado a los maestros o a la directora de la escuela.

EL DILEMA

Fueron 21 de esos estudiantes los que, sentados en equipos de 5, al iniciar la jornada del día, escucharon de su maestro el siguiente relato:[2]

Ayer, al salir de la escuela, tomé el microbús que me lleva al metro. Por suerte había un lugar desocupado y pude sentarme. Saqué un libro y me puse a leer. Estaba muy entretenido con mi libro cuando escuché una voz que decía: Está bien, pero pásale para atrás para que no molestes a la gente.

Era el chofer quien le hablaba a un niño de la calle (¿ustedes saben a quienes se les llama personas de la calle?… Sí, fue la respuesta. ¿Conocen a alguien que tenga que vivir en la calle? La respuesta fue la misma). El niño era como de seis años y había pedido que lo llevaran al metro sin pagar porque no tenía dinero. Se pasó hasta atrás del microbús y ahí empezó a escuchar que varias personas le reclamaron al chofer porque le había permitido subir, ya que él olía muy feo. Algunas personas fueron más agresivas y le dijeron directamente que se bajara del micro. El niño mejor se agachó y se acurrucó igual que lo hicieron ustedes hace unos días (en otra actividad est@s niñ@s adoptaron la posición fetal para imaginar que estaban en el vientre de su madre antes de nacer) para no ser visto y para no escuchar a quienes lo molestaban.

Una niña que iba con su padre se paró de su asiento y le dijo al niño de la calle: siéntate en mi lugar. Yo pensé en ustedes que son mis estudiantes y me pregunté qué hubieran hecho si estuvieran en ese microbús…[3]

Creí que podían haber pasado tres cosas:

A) Hubieran dicho que el niño se bajara del micro porque olía muy feo.

B) Hubieran dado su lugar, pero se hubieran alejado para no sentir el mal olor del niño.

C) Hubieran dado su lugar al niño y se hubieran quedado junto a él para que los demás pasajeros no lo siguieran molestando.[4]

Al concluir el relato se les dio la siguiente consigna: Ahora les pido que piensen un momento qué hubieran hecho realmente si estuvieran en ese microbús. Si lo desean pueden comentarlo con sus compañeros de equipo. Si lo prefieren pueden guardarse su respuesta hasta que les toque su turno para decirla. Si alguien prefiere no decir lo que hubiera hecho, también se vale.[5]

EL RESULTADO

Después de aproximadamente 10 minutos (de los cuales fueron los primeros lo que se usaron más notoriamente para platicar sobre el asunto) se procedió a recoger su respuesta.

Un varón dijo que le pediría a ese niño de la calle que se bajara del microbús. Una niña dijo que le hubiera dado su lugar, pero que se alejaría para no sentir el mal olor. Diez varones y nueve niñas dijeron que les darían su lugar y se quedarían a apoyarlo para que no lo molestaran. Al pedir sus razones para actuar como decían, fue como si hubieran memorizado un libreto: porque son personas que no tienen lo que nosotros sí tenemos. Respuesta que demanda con urgencia un análisis sociológico, psicológico, politológico, comunicológico y todo lo terminado en lógico. Lo que nosotros sí tenemos…

El niño y la niña que dieron las respuesta diferentes argumentaron que no les gustan las personas que huelen mal. El olor fue la razón. Conforme escucharon las razones de los otros fue la niña quien asumió la postura de los demás en cuanto a apoyar a quien lo estaba necesitando. El varón mantuvo su decisión.

Para concluir la actividad, el maestro los felicitó por:

Animarse a pensar la situación planteada.
El sentido digno, solidario y tolerante de la decisión mayoritaria.
Haber dicho lo que pensaban.
La decisión (en el caso de la niña) de modificar su primera decisión.
Y se formuló la invitación para convertir esa decisión en práctica cotidiana.

 

[1] Encuesta realizada en el ciclo escolar 2005-2006
[2] El relato original se encuentra en la dirección http://sepiensa.org.mx/librero/democracia.html.

[3] Al confrontar esta versión con el original será notorio que se ha modificado el sexo de los protagonistas. La razón tiene que ver con el debate sobre la construcción de la perspectiva de género.
Discusión que está presente, pero que no se desarrollará en este trabajo.
[4] En esta recapitulación se ha derivado la decisión del personaje del relato al estudiante. La decisión pasó a ser propia y no ajena. Esto difiere un poco (o un mucho) de las orientaciones generales para la aplicación y elaboración de dilemas morales porque no es lo mismo decir lo que debería hacer alguien ajeno, que decir lo que uno haría (por deber o convicción).

[5] El momento de la reflexión individual lo convertí en la posibilidad de que sea colectivizada. No fue un lapsus.

Comments are closed.