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El Juicio

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Por Douglas Zabala

El jurista y profesor de Derecho Penal. Arteaga Sánchez; en la Semana Santa que se nos fue junto al no litigante pero si abogado el señor Leopoldo Castillo, han tenido los santos riñones de comparar el juicio de aquel pobre carpintero con las investigaciones que realiza la Fiscalía General de la República, la Asamblea Nacional y El Tribunal 19 de Control de Caracas en contra del también Maestro, pero “rico de cuna” Manuel Antonio Rosales Guerrero.

 

No es porque haya sido en la Semana Mayor; pero ante semejante símil utilizado por estos corifeos, voy a tener que pasar por el calvario de hacerles algunas comparaciones pecaminosas:

 

1) Nos dicen en el evangelio de Marcos; que cuando Jesús entró a Jerusalén, el pueblo lo recibió con la consigna de ¡Hosanna! ¡Hosanna! Y que venía apenas montado en un burrito. En cambio el hasta ahora Alcalde de Maracaibo cuando dejó el pelero lo vieron esmollejao por la avenida El Milagro, agarrando la curva en dos ruedas, en una de esas camionetotas negras que no crecen más por que serian gandolas.

 

2) Aquella noche cuando el Sumo Sacerdote Caifas, ordenó detener al Nazareno allá en el monte de los Olivos; este dio la cara a conciencia de todo lo que se le venía encima, pero resulta que al nuevo “redentor” que ni en Santa Bárbara le tenderán hojas de plátano, anda confundiendo a la misma oposición con el cuento de la autonomía y la zulianidad; cuando de verdad verdad, lo que no quiere es poner ni una mejilla por el rosario de haciendas, que antes de que cantara el gallo, dicen que ha comprado por milagro y obra del mismísimo Espíritu Santo.

 

3) A Jesús se le acusó de militar en el movimiento indenpendetista y radical Zelote, y de hacerse acompañar de Simón “el proscrito”, de Santiago y Juan llamados también “los hijos del trueno”. Además se le investigó por andar vendiendo ilusiones y repartiendo panes y pescados entre los pobres; en cambio al enjuiciado de hoy se le señala de andar encompinchado con un tal Omar Barboza, alias el adeco y de andar vendiendo, comprando y regalando vacas, fincas, relojes, joyas y oropeles entre los ricos.

 

4) Convencido de que él era el Rey de los judíos y en el cumplimiento deliberado de la profecía de Zacarías, el carpintero murió peleando por su trono, comiendo clavos y tragando vinagre; distinto a este “crucificado” que en los primeros escarceo del juicio le entrega el coroto al Judío Elías y amenaza con resucitar entre los vivos de Miami después del 20 de Abril.

 

5) Según el evangelio el camarada Lucas, nos dice en el capítulo 26 que Jesús fue llevado en medio de la noche a la casa de Caifas para ser interrogado. Frustrados ante las respuestas de Jesús a sus preguntas en cuanto a si realmente él proclamaba ser el Mesías, los escribas y sacerdotes golpean a Jesús en la cara y lo escupen en señal de repugnancia. En cambio al “Mesías” de este nuevo tiempo lo esta esperando un juicio donde se le respetará el debido proceso, en un sitio full de aire acondicionado, en la claridad del día y de paso con la luz incandescente de los reflectores mediáticos.

 

Las cosas no están como para lavarse las manos, y por eso es mejor ir rezando y con el mazo dando; porque el de Manuel no será el juicio final y habrá que recordar que el Doctor Alberto Arteaga Sánchez no es Nicodemus el que defendió al Cristo, sino el triste y celebre abogado que en una oportunidad defendió a Carlos Andrés Pérez.

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