Incertidumbre política
Jorge Meléndez Preciado
Son largos meses entre la decisión final de las elecciones y la toma de posesión del nuevo “señor de Los Pinos”. Más en momentos turbulentos como los que padecemos. Y mientras la transición concluye, se acumulan los problemas y la incertidumbre crece.
Felipe Calderón dejará un país con graves problemas de empleo y alimentación, dos pilares básicos para no zozobrar si hay tormentas, no importa lo que diga el inoportuno señor Carstens.
En México 52 millones viven en la pobreza, 20 millones en el desempleo (14 millones de ellos en la economía informal) y 10 millones de jóvenes no estudian ni tienen oportunidades de laborar, según cifras oficiales.
En el sexenio que termina, no se crearon más de 3 millones de empleos para los que necesitaban trabajar, al decir del especialista Enrique Quintana (Reforma, 18 de septiembre).
Por otro lado, la pobreza alimentaria aumentó de 14 millones a 21 millones, esto es, quienes no pueden adquirir la canasta básica. Y esto es porque el sector agropecuario únicamente provee el 4 por ciento del producto interno bruto (PIB): uno de los más bajos en América Latina.
Si con el esquizoide de Vicente Fox teníamos una balanza comercial agropecuaria deficitaria, con Felipe Calderón subió ¡160 por ciento!, llegando a 11 mil millones de dólares.
Importamos más de 60 mil millones de billetes verdes en alimentos en este sexenio, 65 por ciento más que en el periodo del actual conductor de televisión, el de Guanajuato.
Estos son números claros, directos, no los que en informes a modo repiten una buena cantidad de medios de difusión. Frente a los cuales, hay que tener una estrategia precisa, contundente y no remedios para salir del paso.
En el sector alimentario no hay un programa básico en el equipo de Peña Nieto, algunos de cuyos integrantes ganarán incluso más de 113 mil pesos mensuales. Y es que para rescatar al campo es necesario enfrentarse a las transnacionales que manejan infinidad de productos y cerrarle el paso a las importaciones provenientes de Estados Unidos.
Lo terrible es que se avizora una crisis alimentaria en gringolandia. Lejos de prepararnos, los encargados de esos sectores no saben qué hacer o dicen que debemos acostumbrarnos a que los productos suban de precio y como en la canción de la ley de gravedad, estar ciertos que nunca bajarán.
En el caso del empleo, hay tres propuestas. La iniciativa preferente de Felipe Calderón, la que enarbola el PRI y una más de la oposición.
La primera es rechazada por tricolores e izquierdistas, ya que tiene el sello de Javier Lozano: busca cuidar al máximo a los patrones, castiga a los sindicatos, no le importa la vida de los que perezcan por accidentes o hambre y tiende a subir la productividad a toda costa.
La de los hombres de Enrique privilegia los intereses de los grandes sindicatos, impide la rendición de cuentas y cuotas, posibilita que las empresas estatales sigan dando contratos a los jefes de mafias obreras y no es transparente.
La de quienes se dicen de avanzada, no lastima a los trabajadores, pero no ataca la cláusula de exclusión, la afiliación a los sindicatos es todavía forzosa y no estimula que haya una vida en los gremios más plural y auténtica.
Así pues, en dos aspectos vitales, empleo y alimentos, no hay, por ningún lado, vías para ir abriéndose camino en los tiempos posmodernos.
Por si algo faltara, recientemente se fugaron de la cárcel de Piedras Negras, Coahuila (el imperio de los hermanos Moreira, ligados a la profesora milagrosa), 129 reos. Según las primeras versiones, Los Zetas están detrás de la acción. Es el segundo escape más importante de los últimos años, luego del ocurrido en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en 2010, donde huyeron 141 internos.
Por si algo faltara, en cinco días han asesinado a tres personas que habían sido elegidas en diversos momentos: Jaime Serrano Cedillo, en el estado de México; Eduardo Castro Luque, en Sonora, y Hernán Belden, en Nuevo León. Los dos primeros priístas y el tercero panista.
El asunto importa ya que hay un desbarajuste en la seguridad a 70 días que concluya Felipe Calderón. Y en una gira fallida, Enrique Peña Nieto no sabe qué decir en este terreno a pesar del general Óscar Naranjo.
Alimentación, empleo, seguridad y otros asuntos, en la encrucijada.
